Querobabi se parte en tres por dos arroyos, normalmente secos y ademas por las "vias del tren". Varios barrios se formaron nombrados por costumbre, ya sea por las familias que lo habitan; entre ellos recuerdo :el huelparin, la playa, el ranchito, los valdezes, los gracia, los muñozes, etc.

En Querobabi, ir "al otro lado" es simplemente cruzar al otro lado del pueblo, dividido por el arroyo mayor, es decir, una vez que pasas "el vado" ya estas del otro lado!


Historia, fundación y datos de Querobabi

La palabra Querobabi en lengua ópata significa Quelite en Agua y en la lengua pima significa Agua de Gavilán.

Al Noroeste de el pueblo se encuentra el Rancho El Suareño en el que se encuentra el origen de esta Comunidad llamada originalmente San José de Querobabi. En este lugar se localiza una construcción la cual tiene como antecedente mas antiguo el haber sido estación de las Diligencias que iban de la parte Sur, principalmente de Guaymas, Sonora, hacia el Norte, hasta Tucsón Arizona y viceversa, construida también para dar albergue a la servidumbre del rancho. La construcción mencionada fue realizada bajo las órdenes de Don José Joaquin Suárez Fernández y fue fundada en el año 1832.

Contaba con 14 habitaciones y su principal llamada La Zacatera, de la que aún quedan un par de muros y castillo, en cada una de sus esquinas contaba con una torre donde se realizaban orificios de aproximadamente 10cm de diámetro que servian como Troperas para los guardias durante la defensa de la propia haciendo a lo largo de los años, especialmente contra los indios Yaquis y después durante la época de la Revolución. Las habitaciones de los patrones quedaban junto a la torre frontal de la derecha, la cual es la única que se conserva junto con su respectiva tropera.

La secuencia de los propietarios de esta construccion ha sido la siguiente:

1.- José Joaquin Suárez Fernández (originario de Pueblo de Alamos) y su esposa.
Jesús Colosio, hermana de Severino Colosio hermano de el bisabuelo de Luis Donaldo Colosio Murrieta, el malogrado candidato a la Presidencia de la Republica asesinado en 1994 y tambien hermana de Fco. Colosio comerciante que se abastecia de mercancías en el Sur de la República finado en 1884, al parecer de fiebre amarilla y cuya tumba se encuentra a escasos 200 metros al oeste de el casco de la Hacienda.

2.- Jesús María Suarez Colosio (Hijo de José Joaquin Suárez Fernández) y su esposa Loreto de la Vara Valenzuela (originaria de Opodepe, Sonora).

3.- Alejandro Suárez de la Vara (hijo de Jesús María Suárez Colosio) y su esposa Luisa Romero.

4.- Evalina Suárez Romero hija de Alejandro Suárez de la Vara.

5.- Elvira Suárez Romero e hijo Luis Vicente Alejandro Plascencia Suárez.

En la Hacienda se estableció la primera tienda dentro de el entonces Ejido de Querobabi, estaba localizada en la esquina frontal izquierda, donde se podian encontrar artículos varios, siendo los mas abundantes los importados de los Estados Unidos, vendiéndose entre la propia servidumbre, asi como a la población proveniente de otras regiones y la resiente de el pueblo.

De las etnias originales de estas regiones se citan indios opatas, yaquis y pimas, aun se pueden encontrar restos de piedras afiladas entre el pueblo y la hacienda que muestran los sitios donde habitaban los indios, los cuales cremaban a sus muertos y enterraban los restos en ollas de barro.

En el año 1880 se inicia el trazado y construcción de la linea ferrocarrilera Sur Pacifico de México que corria entre Nogales, Sonora y Guadalajara Jalisco, entrando en funciones en el año de 1884.

Poco antes Don Jesús María Suarez Colosio construye la primera casa en el pueblo para sus hijos Carlos y José Joaquin Suarez Soto. Este último instala la primera tienda de abarrotes en el pueblo la cual tambien funcionaba como botica, zapateria, gasolinera, etc. Llevando el nombre de La Cholla, inaugura tambien la primera cantina, muriendo ironicamente en el año 1901 a consecuencia de complicaciones del alcoholismo. No existe un dato preciso de cuando se empezó a poblar de manera formal la Localidad, pero si se sabe que fue a consecuencia de el establecimiento en este lugar de la estacion de el Ferrocarril San José de Querobabi a donde emigraron habitantes de Opodepe, Meresichic, Tuape y Pueblo Viejo, para establecerse a vivir en las partes adyacentes a las vias entre los años 1880 y 1884.
En 1904 se construyo un pozo para agua del ferrocarril, actualmente en uso, y hasta 1909 se instalo el depósito de agua. En 1907 se construyo el primer almacen para el ferrocarril.

Al término de la Revolucion fue nombrado Presidente Ejidal Jesús María Suarez de la Vara, siendo el primero de la Comunidad. Posteriormente Don Alejandro Suarez de la Vara, hermano del anterior, fue la primera autoridad politica de este lugar en ser nombrado Comisario.

En 1924 se forma el Ejido de Querobabi dotandolo, por resolucion presidencial de 500 hectareas de terreno para la agricultura, en 1931 se aprueba una ampliación de este.

En 1947 se termino de construir la primera escuela primaria, siendo el primer director el profesor Jesús Maria Estrella, en el mismo año se establece la primera biblioteca cuyo edificio posteriormente fue usado como Comisaria y en la actualidad funciona como Comandancia de Policia (actualmente desocupada para la Comandancia estrenar edificio junto a la Comisaria).

En 1957 llego a la población Don Santos Castañeda quien impulsó la industria de el ladrillo, ó adobe quemado, así como la fabricación de teja y loseta, industria que se ha convertido en principal fuente de trabajo hasta la actualidad, existiendo varias ladrilleras en la Comunidad.

En 1973 se hace la perforación de un pozo de agua potable, y se instala un tinaco con capacidad aproximada los 50,000 litros. En el mismo año se construye la casa rural de salud y se establece la primera Tienda Conasupo . En 1980 es fundada la sala de cultura que duró como tan solo 4 años y actualmente es utilizada como biblioteca publica.

Un trabajo titulado Exploracion Sanitaria e Inmunidad Antibacteriosa e el año de 1950, donde refiere la presencia de un minimo porcentaje de representación de las etnias Pima, Opata y Yaqui, actualmente la población mestiza, se aprecian multiples indicios de migración en los apellidos de origen aleman (Ejemplo: Brokman y Ainza) ó español (Garcia) e incluso chino (Lao, Wong y Fiu, el cual fue cambiado a Gracia para evitar la deportación durante la época de la deportación de ciudadanos chinos a principios del siglo pasado a la región China).

DEFINICION DE LA POBLACION:
La Localidad de Querobabi se encuentra en el Municipio de Opodepe, considerada su ubicación dentro de la Región Centro de el Estado de Sonora, situada al Norte de Capital Estatal, Hermosillo, a una distancia de 112 km. De el entronque con la autopista Internacional Hsermosillo-Nogales, se une a esta Población con una distancia de 8 km.

El Municipio de Opodepe se encuentra formado por 10 Localidades, siendo la Comunidad de Querobabi la más grande en cuanto a extensión y número de habitantes y cuenta con el carácter administrativo de Comisaría del Municipio de Opodepe.

Esta Comisaría pertenece a la Jurisdicción Legislativa de Ures y a la Jurisdicción Sanitaria No. 1 de Hermosillo, a través de la Coordinación MEDICA Local No. 1 de la Secretaria de Salud del Estado de Sonora.

Tiene una superficie territorial en su zona urbana de aproximadamente 92 hectáreas de las cuales 50 se encuentran construidas y las 42 restantes están a la espera de la realización de próximas construcciones.

Los límites y colindancias de esta Comunidad son:

-Norte: Con el Municipio de Benjamín Hill, a una distancia de 20 Km.
-Sur: Con el Municipio de Carbó a 45 Km.
-Este: Con Opodepe, su cabecera Municipal a una distancia de 57 Km.
-Oeste: Con el Municipio de Trincheras a 8 km.


MEDIO FISICO:


GEOGRAFIA:
La localidad de Querobabi se encuentra sobre un valle formado por un subsuelo predominante tipo planasol, que se caracteriza por presentar debajo de la capa superficial una capa delgada de un material mas arcilloso que las capas que lo cubren, esta capa es infértil y acida, dificultando o imposibilitando incluso el paso de la raices. Bajo esta capa se presenta un secundario vertilloso impermeable y susceptible a la erosion. Un subsuelo secundario vertiso cromica y calcico, que se presenta en climas calidos, especialmente en aquellas zonas donde se presenta una marcada estación seca. Se caracteriza por su marcado color pardo o rojizo, con una textura media, el cual no tiene problemas para drenaje, aireación y fertilidad, se distribuye formando en bloques hasta los cien metros de profundidad.

HIDROGRAFIA:
Se encuentra entre 2 arroyos, denominados El Sanjon y La Primavera, ambos son afluentes del rio San Miguel, la mayor parte del año se encuentran secos, solamente llevan afluencia en la temporada de lluvias, el río San Miguel se une con otros ríos y arroyos en su cauce para desembocar en la presa de Hermosillo, Sonora.

Sin embargo cuando en esta Localidad corren los arroyos presenta un serio problema de comunicación ya que uno de ellos no tiene un puente para atravesarl y mas de la mitad de sus habitantes mientras dura la afluencia de agua se quedan sin cruzar a ambos lados.

El agua para uso doméstico de los habitantes se obtiene de dos pozos ubicados al Sur de la Población, aproximadamente a 15 km. De distancia, ambos cuentan con sistema de conductos para su distribución la cual se realiza de acuerdo a un horario de 05:30 A 21:00 horas.



CLIMA:
El clima durante los meses de Mayo a Septiembre es cálido con una temperatura promedio de 35 grados centigrados. La temporada de lluvias se presenta en los meses de Julio y Agosto, y a veces se extiende a Septiembre, siendo la precipitación predonimante hacia el Norte.

El clima frio se presenta en los meses de Octubre a Febrero con una temperatura promedio de 15 grados centigrados, las temperaturas mas heladas han llegado bajo cero.


FLORA Y FAUNA:
Al ser un área semidesértica, la vegetación es principalmente de tipo mezquital y cactaces, situada en una gran extensión de suelo en erosion, encontrandose junto con arbustos llamados palo fierro y palo verde, ambos empleados para la fabricación de figuras de ornato y ya secas como leña para los hornos de ladrillo y para uso domestico, etr otras plantas figuran el gato, el estafiate, el amole, la hediondilla, el jaris, la chicura, el piñoncillo y la choya entre las mas abundantes.

Dentro del grupo de las cacteáceas se encuentran el sahuaro, el cual alcana una altura de 4.5 mts aproximadamente, el nopal, el ocotillo, la albarda, son comunes en esta zona.

La temporada de lluvias permite la siembra de el buffel , semilla que da origen a una variedad de forraje, apreciada por los ganaderos ya que la compran para sembrarla y alimentar al ganado, ademas se siembra en las tierras cercanas a esta comunidad, tenemos tambien cereales, leguminosas y frutas tales como maiz, frijol, calabaza, soya y uva. Básicamente para autoconsumo y ocasionalmente para su comercializaron externa. Los arboles frutales que se encuentran con mayor frecuencia son la higuera, el membrillo, el limonero, el naranjo, la lima y la toronja, tambien crecen flores de ornato, tales como las rosas, las bugambilias, el geranio, la malva, el belen, las margaritas y las teresitas entre otras.



FAUNA:
Entre los animales domésticos mas comunes se encuentran en orden de proporción, perros, gatos , caballos, burros, mulas, tortugas, gallinas y otras aves de corral y de ornato.

En los alrededores de la Comunidad se observan aimales silvestres como:
Liebres, conejos, coyotes, ardillas, venados, gatos montes, venado bura, zorrillo, jabalí, raton de campo, aves, como la codorniz, los tecolotes, los correcaminos, el chanate, aves de rapiña, como el gavilan y el zopilote, el aura, reptiles como lagartijas, camaleones, lagarto carnudo, iguana, tortugas, viboras, como el chirrion, el coralillo y la cascabel, artropodos como la tarántula, insectos como la abeja, libelula, grillos, saltamontes, y en tiempo de lluvia abundan los sapos y ranas.


FAUNA NOCIVA:
Ya citados pero de importancia los alacranes, las arañas del tipo viuda negra, las denominadas mata venado, avispas, abejas, escarabajos, libelulas, mayates, campamochas, pulgas, piojos, garrapatas, moscas, mosquitos y cucarchas, ratas y ratones.


VIAS Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN:

MEDIO DE TRANSPORTE:
La población tiene comunicación con la capital de el Estado y poblaciones entre las que destacan Carbo, Benjamín Hill, Santa Ana, Magdalena de Kino y Nogales a través de la carretera internacional Hermosillo Nogales, la cual se encuentra en servicio desde 1980 como autopista de 4 carriles aunque anteriormente lo hacia como carretera federal de doble sentido.

La comunicación con la cabecera municipal se realiza a través de un camino de terracería de 57 kilometros, en el cual continuamente raspado por las autoridades municipales, pues frecuentemente se daña con las lluvias, el continuo tránsito y el crecimiento de la hierba en su trayecto, pues es atravesado por uno de los arroyos ya mencionados y por un río en su trayecto final, casi al llegar a dicha cabecera municipal.


El principal medio de transporte lo constituyen los vehiculos particulares, a los cuales se solicita raite (probablemente derivado de ride, en ingles), para llegar a la autopista, donde se puede abordar un transporte foráneo en dirección hacia el Norte ó hacia el Sur.

Se cuenta con dos camiones escolares que dan servicios a los alumnos de el CECYTES (Escuela de Nivel Medio Superior localizada en Benjamín Hill) con salida a las 06:00 y regreso a las 14:00 horas.

Existe una maquiladora en Santa Ana Sonora, la cual apoya con transporte a sus trabajadores y cuenta con 2 salidas a las 06:00 y otra a las 15:00.

Hace dos años se instalo en esta Localidad una empresa dedicada a la elaboración de loseta ceramica para piso y muro denominada PORCELANITE, la cual apoya de igual manera a los trabajadores con el transporte, siendo tres por dias, ya que trabajan con horarios de 06:00 a 14:00, de 14:00 a 22:00 y de 22:00 a 06:00 horas sucesivamente.

Existe una vía ferroviaria que atraviesa el Pueblo y que anteriormente prestaba servicio de transporte de carga y de pasajeros, desde Octubre de 1997 hasta la fecha solo realiza transporte de carga por lo que cerró su estación en esta Localidad, a consecuencia de ello se perdieron empleos y se ocasiono una muy importante recesión económica, ya que la comunidad se basaba gran parte de su situación económica en el transito de mercancías y gente a través de esta, ocasionalmente y solo como corrida especial para un tren de pasajeros proveniente de Tuscon, Arizona, con destino a Guaymas, si ninguna repercusión en la economía de este lugar.

Actualmente contamos con transporte en autobús hacia Hermosillo con salidas a las 07:00 y regreso a las 17:00 horas.


MEDIOS DE COMUNICACIÓN:

Desde 1973 la Comunidad contaba con un servicio de caseta telefónica la cual funcionaba como conmutador y caseta telefónica, pero desde 1999 se ha hecho el servicio de una manera directa en el domicilio, contando con la misma lada de Benjamín Hill y Santa Ana, por lo que las llamadas a estas Poblaciones son locales, lo cual ha venido a economizar el costo en la comunicación.

Actualmente no contamos con el servicio de correos, este llega a la cabecera Municipal y por medio de la Comisaría es llegado a los interesados.

Se cuenta con tres canales de televisión a través de un servicio de antenas parabólicas y una estación de retransmisión operada por el sistema DIF, cuyo medio también sirve para realizar todo tipo de anuncios locales como ventas, ayudas, citas a reuniones y más.

Las radiodifusoras difícilmente se escuchan, solo en algunas partes de el pueblo es posible captar las estaciones de AM, como las radiodifusoras de Santa Ana y Magdalena de Kino, en ocasiones se captan estaciones diversas provenientes de los Estados Unidos de America sobre todo en las partes altas de los ranchos aledaños.

Y por ultimo en los medios de comunicación no podemos dejar de mencionar que recientemente se acaba de abrir un negocio que tiene que ver con el avance de la tecnología moderna, un CIBER CAFÉ que nos sirve para platicar con personas de otras ciudades incluso de otras partes del mundo por medio del Messenger, y de igual manera podemos ahora investigar en el Internet tareas, información relevante y muchas cosas más. El éxito que ha tenido es principalmente en la población juvenil, que son los que buscan mas la modernizacion.

FUENTES DE INFORMACION:
Desgraciadamente no existen expendios de periódico en la Comunidad, por lo que se mandan comprar a Benjamín Hill ó Hermosillo.

Para una consulta bibliográfica mas especifica acudimos a la biblioteca local la cual pose un acervo estrecho, solo funcional para los de nivel educación básica.

Pero como ya comentamos anteriormente ahora que ya contamos con el servicio de un Café Internet ahí podemos encontrar información tanto básica como a nivel universidad, y todo lo que se desee consultar.


SITUACION DEMOGRAFICA:

POBLACION:
En el año 2000 vivían en Querobabi aproximadamente 480 familias que formaban un total de 2912 habitantes, actualmente el registro de habitantes se cuenta con un censo difícil de hablar de un numero exacto, la constante migración que se realiza hacia la frontera y hacia los Estados Unidos de América, ocasionan una enorme cantidad de población flotante, la cual solo regresa a unirse con sus familias en las épocas de vacaciones escolares ó bien cuando mengua el trabajo en los cultivos de las regiones cercanas, esto cuando la emigración no se realiza de forma definitiva, ni de toda la familia, por lo que ha pesar de una tasa elevada de natalidad observada a través de los años, no se aprecia un aumento significativo en el número de habitantes que residen en este lugar.

DENSIDAD DE LA POBLACION:
La densidad de la población era para el año 1999 de 321 habitantes por km2 con respecto a este año en el cual se observa una mayor densidad de la misma obteniéndose una de 81.8 km2, explicando por un numero relativamente mayor de viviendas a pesar de que varias de ellas fueron desocupadas de manera temporal o permanente.

FUENTES DE EMPLEO:
La principal fuente de empleo es la elaboración de ladrillo, teja, y loseta de barro muy solicitada de Estados Unidos de América.

Le siguen los empleos en la industria maquiladora en Santa Ana, y Benjamín Hill, Sonora.

La apertura de la Empresa Porcelanite a creado grandes fuentes de empleo principalmente a el área femenina. Las ventas y comercios ocupan también un muy buen lugar en trabajo.

                                                             Colaboración de Melissa Bracamontes Cocoba

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LA SIGUIENTE ES UNA DISERTACION QUE ENCONTRE EN INTERNET, POR AHI BUSCANDO ACERCA DE YAQUIS Y OPATAS (NUESTROS ANCESTROS) No se honestamente donde quedo la direccion de este archivo, originalmente un PDF, asi que mil disculpas a la autora, pero aqui va a su nombre, y gracias por el texto. Aqui va, integro.



UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO CONGRESO INTERNACIONAL “DOS SIGLOS DE REVOLUCIONES EN MÉXICO

 

PARTICIPACIÓN DE YAQUIS Y ÓPATAS

EN LAS PUGNAS FACCIONALES SONORENSES (1846-1867)

 

Zulema Trejo Contreras

 

Introducción

Sonora en el periodo 1846-1867 se caracterizó por una serie continua de enfrentamientos armados entre notables que se disputaron el control del poder político. La Revolución de Ayutla, la Guerra de Reforma y el Segundo Imperio se constituyeron en catalizadores que precipitaron las pugnas entre las facciones sonorenses, que vieron en ellos una forma de obtener aliados para la defensa de sus intereses.1 La búsqueda de aliados llevó a los notables sonorenses a mirar no sólo hacia el exterior de la entidad, sino también hacia su interior. Las facciones contendientes centraron la atención en los yaquis y ópatas, quienes poseían una estructura militar propia que había sido utilizada por los no indígenas en luchas anteriores. Yaquis y ópatas participaron en el conflicto Gándara-Urrea;2 por otra parte las tropas ópatas actuaban también como Auxiliares de la Federación en el combate a los apaches.  

 

Lucha por la preservación de una forma de vida

La participación de yaquis y ópatas en las luchas faccionales sonorenses del periodo 1846-1867 es un tema conocido en la historiografía de Sonora, sin embargo dicho conocimiento no ha ido más allá de describir su participación en las luchas armadas que enfrentaron a los grupos que se disputaban el poder en la entidad.3 Caracterizar a yaquis y ópatas como guerreros al servicio de gandaristas o iñiguistas4, ha tenido como consecuencia que se preste poca atención a su participación pacífica en el escenario político de la Sonora decimonónica, a pesar de que fueron actores constantes en éste.

La documentación muestra a yaquis y ópatas participando en elecciones, firmando actas de adhesión o rechazos a diferentes acontecimientos políticos.5 Aún en el aspecto militar de su actuación política, la información que dan los documentos nos dice que a diferencia de lo planteado por la historiografía sonorense hasta hace poco, yaquis, ópatas y mayos no fueron aliados dóciles de los notables sonorenses, persuadidos por medio del engaño a participar en una lucha de la cual obtenían poco o nada.

Los indígenas de Sonora se aliaron con la facción gandarista porque fue esta agrupación la que prometió y cumplió, la mayor parte de las veces, las cuestiones que los indígenas consideraban esenciales para continuar su existencia como etnias. En el caso de los yaquis sus demandas tenían que ver con el reconocimiento de sus derechos de posesión sobre el valle del Yaqui,6 y el respeto a sus autoridades. Las demandas ópatas se concentraban en la solicitud de privilegios que les permitían eludir la igualdad ante la ley, y por consiguiente su homologación a la sociedad no indígena; por ejemplo pedían ser exentados de diversas cargas impositivas, solicitaban medición de los ejidos de sus pueblos a fin de mantenerlos a salvo de los denuncios hechos por los notables, y al igual que los yaquis requerían respeto para sus autoridades.7 La participación de yaquis y ópatas en el escenario político sonorense formó parte de un proceso de lucha que les permitió preservar su forma de vida.8

Este proceso tuvo dos partes: la más conocida estuvo constituida por la acción armada de las etnias, ya fuera como aliados de lo notables, ya mediante levantamientos que mantenían en jaque a la sociedad sonorense del XIX. La otra parte, menos conocida, la constituye su constante aparición en la escena política como participantes en los diversos acontecimientos que ocurrían en Sonora. Este si se caracteriza la lucha de las etnias sonorenses como un proceso, y se le relaciona con la preservación de su forma de vida, es posible entender las razones de sus constantes levantamientos, de sus alianzas con grupos de notables,9 así como de sus peticiones al gobierno estatal. La visión de proceso permite ubicar la lucha de yaquis y ópatas como parte de un continuo iniciado durante los primeros contactos con españoles, que continuó hasta el siglo XIX para los ópatas, en el caso de los yaquis hasta la actualidad.


Legislación especial para el gobierno de los indígenas

En el transcurso del periodo estudiado el gobierno sonorense expidió dos leyes para organizar el gobierno de los indígenas asentados en su territorio. La primera se promulgó el 15 de abril de 1847, la segunda el 7 de mayo de 1853. No es casualidad que las dos se promulgaran en momentos que Manuel Gándara y sus aliados se encontraban en el poder. De hecho puede plantearse que ambas constituyeron la forma en que este grupo de notables cumplió con su parte del pacto, después de que yaquis y ópatas los apoyaran para hacerse con el control del gobierno estatal.

La ley de 1847 consta de dieciocho artículos en los cuales se delineó a grandes rasgos la estructura de gobierno que adoptarían yaquis y mayos. La ley de 1853 consta de trece artículos que, a diferencia de la legislación antecedente, establece con mayor detalle las facultades de los funcionarios que crea para los yaquis. Únicamente en la ley de 1853 se alude a los ópatas como destinatarios de los derechos establecidos por esa legislación, aunque sólo para señalar la excepcionalidad del nombramiento de Luis Tánori como capitán general de los ópatas. 10

La ley de 1847 

La Ley de 1847 estableció dos autoridades principales para yaquis y mayos, en lo civil conservó la figura del alcalde mayor, estableciéndose uno para el valle del Mayo y otro para el Yaqui. Para el gobierno de cada pueblo se designó un regidor sujeto a la autoridad del alcalde mayor. En lo militar se nombró como autoridad máxima un capitán general para los dos valles.

A cargo del capitán general estaban cuatro compañías indígenas conformadas por seis oficiales y treinta soldados cada una. La primera compañía yaqui la conformaron habitantes de los pueblos de Belem, Huirívis, Ráhum, y Pótam; la segunda se compuso por los pobladores de Vícam, Tórim, Bácum y Cócorit. En el Mayo la primera compañía se formó con habitantes de Santa Cruz, Etchojoa y Curimpo; la ley no estableció qué pueblos formarían la segunda compañía mayo.11 Otro funcionario importante dentro de la estructura militar indígena fue el teniente general, dependiente del capitán general. La ley no estableció las funciones ni las facultades de los funcionarios militares designados para los valles Mayo y Yaqui.

En cambio en los artículos diez, once y doce estableció a grandes rasgos las facultades de los alcaldes mayores y los regidores. Ambos funcionarios eran responsables de todo lo relacionado con lo “gubernativo y económico de dichos pueblos, y á todo lo relativo á demandas verbales que ocurran en los mismos”.12 La ley señaló asimismo que alcaldes mayores y regidores durarían cuatro años en sus cargos, con posibilidades de ser reelectos al finalizar su mandato. En cambio no se estableció un periodo de ejercicio para el cargo de capitán y teniente general.

La figura sui generis que estableció la ley fue la de director de los indígenas. Este funcionario era nombrado por el gobernador, tenía autoridad sobre los dos valles, sus funciones eran las de servir como mediador entre los pueblos cuando estallaran conflictos entre ellos, y fungir como orientador de las dos etnias cuando éstas dirigieran sus peticiones al gobierno. Guardadas las distancias puede plantearse la hipótesis de que el director de indígenas era un funcionario que recordaba al protector de indios, en el sentido de ser una figura que guiaba a los indígenas y los representaba ante las autoridades.

El cargo de protector de indios lo desempeñó en tiempos de la monarquía hispánica Juan Gándara, padre de Manuel Gándara, con respecto a los indígenas asentados en Ures. Probablemente influenciado por el papel desempeñado por su padre, Manuel y Juan Gándara, dos figuras principales en el escenario político de aquella época, persuadieron a sus aliados de incluir esta figura en la legislación destinada a los indígenas yaquis y mayos.13 Es un tema pendiente en la historiografía sonorense investigar si alguna persona llegó a ser nombrada en el cargo, y cómo desempeñó sus funciones.

Por las evidencias documentales encontradas hasta ahora puedo plantear que en cierta medida la ley No. 24 legalizó situaciones que ya se daban de hecho. Ejemplo de ello es el caso del capitán general. En 1846 existía un capitán general, el indígena yaqui Mateo Marquín, quien fue pieza clave para terminar con el levantamiento que ese año protagonizó el mayo Miguel Esteban. Las autoridades militares sonorenses que estaban destacadas en los valles del Yaqui y Mayo se refieren a Marquín como capitán general, sin especificar de cuál de las dos etnias lo es, aunque los mismos informes dejan ver que su autoridad se extendía tanto hacia los pueblos yaquis como hacia los mayos.14 Manuel María Gándara, quien fue enviado por el gobernador Fernando Cuesta a poner fin a la rebelión de Miguel Esteban, en el informe que rindió a ese respecto señaló que Marquín “encargado del mando de las armas en todos aquellos pueblos indígenas [pueblos yaquis y mayos], ha llenado sus deberes con su constante y tenaz persecución de los perversos del rio Mayo…agregando con estos hechos muchos meritos á los muchos servicios que ha prestado al gobierno en aquellos puntos y los que le hacen más digno de consideración.

Sin duda las recomendaciones dadas por Gándara surtieron efecto pues Mateo Marquín seguía siendo el capitán general de yaquis y mayos a comienzos de la década de 1850. En este sentido hay que tomar en cuenta que al negarse a los mayos la posibilidad de tener su propio capitán general, se les castigaba por la rebelión que una parte de sus habitantes protagonizó en el año de 1846.

Explícitamente los ópatas no fueron considerados como destinatarios de la ley 24 de 1847, sin embargo por la correspondencia que sus autoridades mantuvieron con el gobernador, puede inferirse que contaban con una estructura de gobierno similar a la de yaquis y mayos. Un año antes de que se promulgara la ley 24 los ópatas pidieron reiteradamente al gobernador que les nombrara autoridades, o interviniera para que todos los integrantes de la etnia obedecieran al capitán general nombrado en 1845.

Estas peticiones evidencian que los ópatas tenían una estructura de gobierno, y que al interior de la etnia existían pugnas por el control de dicha organización. En enero de 1846 estas luchas internas quedaron de manifiesto en las cartas que Segundo Jiménez y el juez de paz de Onavas enviaron al gobernador, para informarle que ópatas recién llegados al pueblo después de participar en los levantamientos gandaristas habían dicho a los otros indios que, “todas las autoridades q.e havemo en este pueblo q.e no somos nada y q.e no respeten ninguna de ellas y amagándonos con mil desafíos y anuncios que nos hacen”.16 En la misma fecha Segundo Jiménez escribió al jefe del ejecutivo que los ópatas, de quienes era capitán general, no lo obedecían “y que dia a dia me están atropellando y como vurlando de mi”.17 Lo que se consideraban más grave era que los indígenas inconformes solicitaron la ayuda del general Luis Tánori, jefe de las tropas ópatas auxiliares de la federación y aliado incondicional de Manuel Gándara, para que las autoridades puestas por el general (supongo se referían al general José Urrea) fueran depuestas. Aunque no he encontrado la respuesta, si es que la hubo, para estas cartas, los hechos indican que la apelación de los ópatas de Onavas a Luis Tánori surtió efecto, puesto que para los años inmediatamente posteriores ni SegundoJiménez ni Manuel Duarte figuraron entre las autoridades de este pueblo, pasando el mando a miembros de las familias Tánori y Piri

A mediados de la década de 1840 Luis Tánori era la persona con mayor autoridad entre los suyos, los ópatas radicados en diferentes pueblos solían dirigirse a él para que fungiera como intermediario ante las autoridades sonorenses. Por ejemplo a mediados de 1846 los ópatas que habitaban en el pueblo de Nácori le solicitaron que interviniera a su favor para que el jefe del ejecutivo sonorense, Fernando Cuesta, les nombrara un gobernador.18

A través de la carta que Tánori le dirigió a Cuesta se sabe que era capitán general de pimas y ópatas, asimismo es posible inferir que, a diferencia de lo que significaba este puesto para yaquis y mayos, para los cuales era un cargo militar, los ópatas lo consideraban más una especie de alcalde mayor de la etnia, de ahí que se pidiera el nombramiento de gobernador para pueblos específicos. No se sabe si Luis Tánori consiguió que se nombrara gobernador para los ópatas de Nácori, aunque sí es conocido que en 1848 los indígenas de Onavas contaban con un gobernador, un capitán, un teniente, un alcalde del pueblo y dos vocales.19 Hasta el momento no he encontrado ninguna ley en la cual aparezca delineada esta estructura de gobierno, por lo que me inclino a pensar que el nombramiento de autoridades para los ópatas se dio de manera casuística. A diferencia de yaquis y mayos, los ópatas no tenían territorio propio, habitaban en poblaciones mixtas. En algunos de estos poblados como Nácori, Onavas, Pueblo de Alamos y Tepupa los ópatas eran mayoría, quizá su superioridad numérica en estos lugares fue el factor determinante para que se les nombraran autoridades propias, independientemente de lo establecido en la ley 24 de 1847.

La ley de 1853 

Esta ley se diseñó exclusivamente para el gobierno de los pueblos yaquis, aunque es más corta que la precedente sus artículos especifican con mayor claridad la estructura de gobierno de los yaquis, así como las facultades de los funcionarios establecidos por ella. De la ley 24 se conservó la figura del alcalde mayor, aunque se disminuyó su autoridad puesto que en lugar de nombrar un alcalde mayor para todo el valle, se nombró uno para cada dos pueblos, es decir, dado que en el Yaqui existían ocho pueblos, habría un total de cuatro alcaldes mayores. Desapareció la figura de regidor como la autoridad más inmediata en los pueblos y se le sustituyó por un juez de paz. Asimismo se abolió el cargo de director de indígenas y se añadió el de celador, este último funcionario sería la máxima autoridad en las rancherías.20

La característica principal de esta ley es que se diseñó de manera que la estructura de gobierno de los yaquis fuera asimilándose a la que regía en el estado. La muestra más tangible de ello es que se haya creado el cargo de sub-prefecto del Yaqui, funcionario que tendría las mismas facultades que los prefectos que se encontraban al frente de los nueve distritos en que estaba dividida la entidad. Una muestra un poco más sutil de las intenciones de homologación la constituyen las atribuciones dadas a los jueces de paz y celadores, que fueron exactamente las mismas que tenían sus pares en el gobierno de la sociedad no indígena.21

El camino a la homologación con los no indígenas incluía el casi total desmantelamiento de la estructura militar yaqui; se abolieron los cargos de capitán y teniente general, también se suprimieron las compañías militares formadas por los habitantes de los ocho pueblos. La nueva ley sólo permitió a los yaquis conservar un grupo de diez hombres armados, dedicados exclusivamente a la persecución de criminales. Como una concesión se permitió a la etnia aumentar este grupo armado a veinte, siempre y cuando las autoridades estatales dieran autorización de hacerlo.

El último artículo de la ley se destinó para aclarar que los cargos de capitán y teniente general se suprimían, con la excepción de los cargos que ostentaban Luis Tánori y Mateo Marquín, capitanes generales de ópatas y yaquis respectivamente. La permanencia de estos cargos se apoyó en el hecho de que habían sido reconocidos por el gobierno federal, por consiguiente el estatal no tenía facultades para suprimirlos.

Esta paradójica aclaración nos dice varias cosas, en primer lugar deja entrever que dichos cargos no se suprimieron en realidad, pues continuaron desempeñándolos los mismos individuos que lo hacían antes de 1853, ello a su vez me lleva a pensar que en la práctica tampoco se abolieron las compañías yaquis que estaban bajo el mando de Marquín. Asimismo se puede leer entre líneas que el gobierno estatal llegó a un acuerdo con el federal para que tanto Mateo Marquín como Luis Tánori fueran incorporados al ejército nacional,22 de manera que ambos gozaran de todos los privilegios que ello implicaba. La incorporación de Tánori y Marquín al ejército regular puede considerarse una recompensa por los servicios prestados a Manuel María Gándara, quien fungía como gobernador en el momento de promulgarse la ley para el gobierno de los pueblos yaquis.

Aquí vale la pena aclarar que la autoridad del ministerio de guerra en Sonora no parece haber sido fuerte, primero porque la mayor parte de los comandantes generales nombrados durante el periodo que abarca este trabajo fueron sonorenses, y cuando no fue este el caso, los militares llegados del centro del país pronto establecieron alianzas con los notables que gobernaban la entidad, adaptándose a las circunstancias locales.23 De esta forma el hecho de que Luis Tánori y Mateo Marquín conjuntamente con las fuerzas que encabezaban formaran parte del ejército nacional, no afectó la alianza que mantenían con la facción gandarista y su líder, como quedó de manifiesto cuando esta agrupación se levantó en contra de los gobernadores José de Aguilar e Ignacio Pesqueira.

¿Se adaptaron pacíficamente los yaquis a los lineamientos marcados por la ley de 1853?, no es posible responder de manera tajante a este cuestionamiento dado que a un año de ser promulgada, la ley todavía no se había aplicado en su totalidad. Según informe presentado por el subprefecto del Yaqui en junio de 1854, no se habían nombrado todavía los alcaldes mayores, por lo que continuaba en su cargo de alcalde mayor del Yaqui Juan José Armenta, a pesar de que un grupo de indígenas envió representaciones al gobierno solicitando que fuera depuesto y se nombrara en su lugar a Mateo Marquín.24

Al igual que los ópatas también los yaquis estaban divididos, la rivalidad surgida entre Mateo Marquín y Juan José Armenta no era una novedad para quienes estaban al tanto de la vida política de los yaquis. En su informe el subprefecto del Yaqui señaló que tanto Marquín como Armenta eran personas de mucha influencia entre los yaquis, por lo que era de esperarse que estallara un conflicto entre ellos al momento de elegir un nuevo alcalde mayor. La sugerencia de Irigoyen para solucionar ese problema fue que se aplicara la ley promulgada el año anterior, ya que si se nombraban cuatro alcaldes mayores tanto Juan José como Mateo ocuparían el cargo, evitando con ello los conflictos que podrían derivarse de una lucha por el poder al interior de la etnia.25

Aunque el gobierno aceptó la sugerencia del subprefecto Irigoyen no es probable que se pusiera en práctica, pues para nombrar los cuatro alcaldes el mismo subprefecto debía presentar un grupo de candidatos, de entre los cuales el gobernador elegiría a los individuos que considerara más adecuados para el puesto. Irigoyen, por orden del ejecutivo, debía asegurarse que la elección no provocara nuevos conflictos, así que los nombres que enviara al gobernador debían ser previamente consensados al interior de la etnia; todo ello implicaba tiempo que, en medio de los vertiginosos cambios nacionales, no se tenía, puesto que el gobierno sonorense estaba inmerso en una campaña para apoyar el gobierno de Santa Anna en contra del movimiento encabezado por Juan Álvarez. Los yaquis, siempre atentos a los acontecimientos que de una u otra forma podían afectarlos, se involucraron de lleno en el apoyo otorgado por las autoridades departamentales a Santa Anna, incluso en momentos en que prevalecía entre ellos el desacuerdo por la permanencia de Juan José Armenta como alcalde mayor, hacia el exterior se habían manifestado unidos para expresar su repudio al plan de Ayutla, mediante la firma de un acta de adhesión al gobierno de Santa Anna.26

Meses después de suscrita el acta citada en el párrafo anterior, la red Gándara-Iñigo-Cubillas-Aguilar entró en crisis, hubo cambios vertiginosos de gobernadores, Manuel María Gándara volvió a ocupar la gubernatura y apoyó el plan de Ayutla, por consiguiente los yaquis también lo apoyaron. La red se fragmentó completamente en 1855 dando origen a las facciones Gandarista e Iñiguista,27 los yaquis permanecieron como aliados de los gandaristas en las luchas que se desataron posteriormente, quedando en el olvido su pugna interna por la alcaldía mayor.

 Cabe aclarar que a partir de 1856 Mateo Marquín es nombrado en la documentación alternativamente como capitán general y alcalde mayor del Yaqui, para esta misma época el indígena mayo Julio Moroyoqui comienza a ser nombrado en los documentos como alcalde mayor o capitán general del Mayo, en tanto que Juan y Refugio Tánori sucesivamente ocuparon el cargo de capitán general de los ópatas. Dado que la ley para el gobierno de los pueblos yaquis permaneció vigente hasta después de la derrota del segundo imperio en la entidad28, puede plantearse que ópatas, mayos y yaquis adaptaron esa ley a sus necesidades y circunstancias, por lo cual en el periodo de luchas faccionales que abarcó de 1856 a 1866, en la documentación se encuentran indistintamente alcaldes mayores, gobernadores y/o capitanes generales como autoridades para ópatas, yaquis y mayos, sin que la designación de estos cargos obedeciera a una legislación específica, sino a un esquema general producto de las practicas de gobierno que estos pueblos indígenas desarrollaron desde el momento del contacto con los españoles.

El hecho de que los indígenas sonorenses pudieran presentar sus demandas al gobierno estatal, o su apoyo a quienes lo combatían apoyados en la representación que les otorgaba el desempeñar un cargo como alcalde mayor o capitán general, los situaba en el escenario sonorense en condición de igualdad con respecto a los grupos de notables que se disputaban el poder. Eran un actor político más al que debía tomársele en consideración, no podían ser catalogados como bárbaros (calificativo que se daba a Seris y Apaches), porque estaban asentados en pueblos, poseían una estructura de gobierno que, en mayor o menor medida, se apegaba a legislación que regía a los no indígenas, tomaban además parte activa en todos los acontecimientos que afectaban a la sociedad sonorense, fuera que se produjeran al exterior de Sonora como en el caso de la Revolución de Ayutla, o al interior como cuando se celebraban elecciones o tomaban partido por alguna de las facciones en conflicto.

 

Conclusiones

 

La participación de los ópatas y yaquis en la política sonorense del siglo XIX puede enfocarse desde dos grandes ángulos: a través del apoyo que prestaron a las facciones que se disputaron el poder político en la entidad como tropas, y por medio de sus actuaciones al interior del marco institucional, desde este segundo ángulo se enfocó el trabajo aquí desarrollado.

El accionar de yaquis y ópatas como actores pacíficos y regulares de la política sonorense, se analizó partiendo de la legislación especial que se dictó para ellos en 1847 y 1853, ello permitió ver como autoridades e indígenas intentaron llegar a un compromiso acerca de la inclusión de éstos dentro de la sociedad e instituciones sonorenses. El análisis de ambas leyes permitió observar que en cinco años la percepción e intenciones de los gandaristas cambiaron, respecto a la inclusión de los indígenas en el marco institucional. La ley de 1847 los incluye como un grupo con derechos exclusivos, que no lo homologa al resto de la sociedad sonorense. En cambio la ley de 1853 prescribe una serie de artículos cuyo objetivo implícito es conseguir la homologación de los indígenas al resto de la sociedad, el paso más importante para ello fue desmantelar oficialmente su estructura militar, e igualar las funciones de sus autoridades a las de quienes regían en el resto del estado. El hecho de que se conservara la denominación de alcalde mayor, y se aumentara su número a cuatro, puede interpretarse como una forma de transición, que serviría para acercar a los pueblos yaquis a la transformación de sus comunidades en pueblos-ayuntamientos.

Quedó de manifiesto también en las páginas precedentes, aunque no con la profundidad que hubiese deseado dado las limitaciones de espacio, que la participación pacífica de los ópatas y yaquis en la política sonorense fue una actividad regular de estos grupos. Ambas etnias se mantenían en contacto constante con las autoridades, ya fuera para remitirle peticiones concretas, ya para solicitarle su intervención en los conflictos intra-etnias, que se producían fundamentalmente por la elección y permanencia de sus autoridades civiles o militares. Esa constante interacción entre autoridades estatales e indígena, constituye una parte del mundo político en el cual se desenvolvían las etnias sonorenses, otra parte la conforma su apoyo a una u otra de las facciones sonorenses que se disputaron el poder durante gran parte del siglo XIX.

Es necesario profundizar en la relación pacifica de ópatas y yaquis con los gobiernos sonorenses, para abarcar aspectos como la defensa de sus tierras en los tribunales estatales, su reacción a la legislación promulgada para organizar su vida institucional, su participación en los procesos electorales, entre otros. En ese sentido el trabajo aquí presentado constituye el primer paso en un camino que planeo seguir recorriendo.

 

 

 REFERENCIAS

 

1 Zulema Trejo, Redes, facciones y liberalismo. Sonora 1850-1876, tesis de doctorado en historia, presentada en El Colegio de Michoacán, noviembre de 2004, revisar concretamente los capítulos I y V.

2 El enfrentamiento Gándara-Urrea fue un conflicto protagonizado por el general José Urrea y Manuel María Gándara, éste se produjo tras la elección de Gándara como primer gobernador centralista de Sonora. El general Urrea, comandante militar del departamento de Sonora, se pronunció en su contra dando con ello inicio a un enfrentamiento armado que, bajo el manto del conflicto centralismo/federalismo, en Sonora representó el enfrentamiento de dos regiones por el predominio estatal. Urrea representó a la región de Arizpe (norte del estado), y Gándara la de Pitic (región central de la entidad), para mayor información ver Jerónimo Romero Saúl, Grupos de poder, legitimación y representación política, Sonora 1770-1911, tesis de doctorado, México, 2001.

3 Villa Eduardo W., Historia del estado de Sonora, Hermosillo, Gobierno del estado de Sonora, 1984, Historia general de Sonora, t. III, Hermosillo, Gobierno del estado de Sonora, 2ª edición 1997, 1ª edición 1985.

4 Nombre dado por sus contemporáneos a los grupos que estuvieron disputándose el poder en Sonora de 1855 a 1867

5 Zulema Trejo, “Pactar para sobrevivir. Manuel María Gándara y los indígenas sonorenses” ponencia presentada en la XXVIII Mesa Redonda de la Sociedad Mexicana de Antropología “Derechos Humanos: pueblos indígenas, cultura y nación”, realizado en la ciudad de México del 6-10 de agosto de 2007; “Alianzas, pactos y conflictos entre notables e indígenas sonorenses” ensayo presentado en el Seminario “Conflicto y armonía: etnias y poder civil, militar y religioso en Sonora”, organizado por la sección de Historia del Centro INAH-Sonora, del 9 de abril-8 de julio de 2008.

6 En un trabajo reciente Padilla y Trejo plantearon la propuesta de que los yaquis, sus ocho pueblos y el valle en general pueden considerarse un concepto, es decir, una noción teórica que sirve para explicar la estrecha vinculación que existe entre la etnia y el territorio que habitan, así como la fuerza que esta unidad tiene a la hora de presentar sus demandas al gobierno sonorense. Raquel Padilla y Zulema Trejo, “Los ocho pueblos como concepto” ensayo presentado en el Seminario “Conflicto y armonía: etnias y poder civil, militar y religioso en Sonora”, organizado por la sección de Historia del Centro INAH-Sonora, del 9 de abril-8 de julio de 2008.

7 Zulema Trejo (2008), Op. Cit.

8 En el caso de los yaquis antropólogos como Edward Spicer y Alejandro Figueroa han relacionado la lucha de los yaquis por el valle del cual toman su nombre, como una parte de su lucha por la conservación de su identidad como etnia. Tanto Figueroa como Spicer están de acuerdo en señalar que la pervivencia de la lengua yaqui como de sus autoridades tradicionales es otra de las formas mediante las cuales se ha preservado su identidad como etnia. Edward Spicer, Los yaquis. Historia de una cultura, México, Universidad Autónoma de México, México, 1994, pp. 364-366; 147-148. Alejandro Figueroa, Por la tierra y por los santos. Identidad y persistencia cultural entre yaquis y mayos, México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1994, 355.

9 La historiografía sonorense ha documentado la alianza de yaquis con la facción gandarista y la familia Maytorena en diversos momentos de los siglos XIX y XX. Para mayor información respecto a la alianza de yaquis y gandaristas ver Zulema Trejo (2004), op. cit., concretamente el capítulo I; en el caso de la alianza de la familia Maytorena con los yaquis ver Raquel Padilla Ramos, “Los yaquis y la familia Maytorena” en Noroeste de México: Antropología de la Identidad e Historia en el Noroeste de México. Homenaje a Alejandro Figueroa, revista del Centro INAH-Sonora, Hermosillo, 1999, p. 152-157.

10 Ley No. 24, promulgada el 15 de abril de 1847 y Ley para el gobierno de los pueblos yaquis, promulgada el 7 de mayo de 1853 ambas en Fernando Pesqueira (compilador), Leyes y decretos del estado de Sonora, t. I y t. II, documentos mecanoescritos no publicados.

11 Artículo 5º de la Ley No. 24, promulgada el 15 de abril de 1847.

12 Artículo 10º Ibid.

13 El I Congreso Constitucional de Sonora en funciones de constituyente funcionó en el bienio 1847-1849, y estuvo conformado en su mayor parte por integrantes de la red Gándara-Iñigo-Cubillas-Aguilar, de la cual Manuel María Gándara era uno de los líderes. Por otra parte Manuel María y posteriormente su hermano Juan ocuparon la gubernatura en el periodo en que funcionó esta legislatura.

14 Mateo Ortiz al gobernador de Sonora, Álamos 26 de noviembre de 1846, Archivo General del Estado de Sonora, fondo Ejecutivo, ramo Prefecturas, t. 162, c. 45.

15 Manuel María Gándara a Fernando Cuesta, Hacienda de Topahui 25 de septiembre de 1846, Archivo General del Estado de Sonora, fondo Ejecutivo, ramo Militar, t. 160.

16 Carta de Manuel Duarte al gobernador de Sonora, Onavas, 8 de enero de 1846 en Archivo General del Estado de Sonora, fondo Ejecutivo, ramo Prefecturas, t. 165.

17 Carta de Segundo Jiménez al gobernador del estado, Onavas, 8 de enero de 1846, en Archivo General del Estado de Sonora, Fondo Ejecutivo, ramo Prefecturas, t. 165.

18 Carta de Luis Tánori a Fernando Cuesta, Pueblo de Álamos, 4 de julio de 1846 en Archivo General del Estado, fondo Ejecutivo, ramo Prefecturas, t. 160, c. 45.

19 Carta de Domingo Jiménez a Manuel María Gándara, Onavas, 17 de mayo de 1848 en Archivo General del Estado, fondo Ejecutivo, s/ramo, t. 199

20 Para la época que abarca este trabajo no todos los yaquis vivían en los ocho pueblos tradicionales, muchos de los miembros de la etnia habitaban en pequeños poblados dispersos por todo el valle, a estos asentamientos se les conocía en la época como rancherías.

21 Ley para el gobierno de los pueblos yaquis, Ures, 7 de mayo de 1853 en Fernando Pesqueira (compilador), Leyes y decretos del estado de Sonora, t. II, años 1851-1854, documento mecanoescrito no publicado.

22 El artículo 12 de la ley de 1857 indica que Luis Tánori y Mateo Marquín continuarían desempeñándose como capitanes generales porque sus títulos habían sido reconocidos por el gobierno general.

23 El papel de los comandantes militares en la política sonorense es un tema que permanece sin ser estudiado en la historiografía local, el planteamiento expresado en este párrafo constituye solamente una hipótesis que debe ser investigada.

24 Informe sobre la situación en la subprefectura del Río Yaqui, Guaymas 1 de junio de 1854 en Archivo General del Estado de Sonora, fondo Ejecutivo, ramo Prefecturas, t. 266.

25 Ibídem.

26 Acta de adhesión de los pueblos yaquis al gobierno de Antonio López de Santa Anna, Huírivis, 7 de mayo de 1854 en Archivo General del Estado de Sonora, fondo Ejecutivo, ramo Prefecturas, t. 266.

27 Zulema Trejo (2004), op. cit., pp. 155-179.

28 Hay referencia de que a principios de la década de 1860 Manuel Monteverde, alternativamente secretario de gobierno de Ignacio Pesqueira y diputado estatal, estaba trabajando en un proyecto de ley para el gobierno de los pueblos indígenas, pero hasta la fecha este documento no se ha localizado.